El tema central de esta ultima reunión fue el de las
palas de Rotor. Y evidentemente
es la gran traba para todo aquel que comience con un proyecto de giro. Algo que
no me queda claro es por que razón no se tienen en cuenta las palas de madera.
Es cierto que hoy en día la tecnología ha permitido mucho mejores performances
con aluminio y materiales compuestos que las tradicionales de madera, pero no
nos olvidemos que las de madera pusieron a De la Cierva en el aire (y
enteladas!!) y permitieron volar a miles de constructores de Bensens durante los
´50 y ´60.
Es posible que una de las razones sea la inexperiencia del aficionado
medio, o el ignorar la existencia de casi 40 años de probada eficiencia de ese
método constructivo. Necesitamos tener presente que en EE.UU. este deporte esta
muy desarrollado, al punto que se pueden comprar autogiros que se arman en el
garaje en menos de 100 horas, y con herramientas hogareñas.
Lamentablemente, aquí hemos tomado el tren ya en marcha, se están
conociendo los autogiros ahora, pero consideremos que es un invento viejo,
(1930?) y como tal hay mucha información al respecto y ya se han sacado
innumeras conclusiones acerca de su funcionamiento. No tratemos de reinventar la
rueda. Leamos, investiguemos y mejoremos lo ya hecho. Ahorremos tiempo (y
golpes, y dinero) evitando transitar los mismos caminos que ya nos pavimentaron
figuras como Bensen, Brock, Taggart y tantos otros que tanto han aportado al
deporte de los autogiros.
Pero ya basta de prédica. De los giros presentes las palas eran variadas:
Pilatti en su Apterix tiene un rotor brasilero, de los de Montalva. Muy lindo,
completamente ajustable. Los Alés construyeron el suyo con la gran ayuda de
Mariano Rodríguez (una persona que no habla mucho, pero que conviene escuchar)
de madera contrachapada maciza, con un perfil moderno, el 8H12, que le da un
rendimiento interesante.
Don Francisco Alés hizo algo de carreteo, las palas enseguida mordieron el
viento y estaban ya rectas. En un momento Tito se hizo cargo con la idea de
hacer algunos saltos (cuando se prueba un giro las primeras veces solo se lo
eleva unos centímetros del piso y se lo vuelve a posar) pero como el aparato
estaba balanceado para el peso de Alés y Tito pesa mucho menos, no resultaba
seguro insistir, por lo que lo trajo de vuelta al paso.
El de Muela tiene palas de materiales compuestos, con un aspecto muy lindo y
una terminación de serie. Lamentablemente no tuvo el tiempo necesario para
poder colocarlas los días previos a la reunión, así que solo pudimos
admirarlas sobre los caballetes en que estaban.
Y finalmente, mi Girobee tiene un juego de aluminio (que no estaban presentes
por estarse recuperando de un golpe) y está en fabricación un juego de madera
del que ya les contaré cuando las rotemos.
El domingo todos nos despertamos temprano, con ganas aún de terminar de
alarar algunos temas. Eran las 8:30 y ya andábamos cerca de la puerta del
barcito esperando que abriera.
Mas tarde, los dueños de casa cumplieron con la promesa de llevarnos a
conocer la fábrica de aviones Boero, que dejó sorprendido a mas de uno de
nosotros. Nos recibió el Sr. Boero en persona, quien nos dio una extensa charla
acerca de los procesos de fabricación, mientras nos mostraba la fábrica -ahora
lamentablemente desierta- y nos divertía con alguna que otra anécdota.
En la
foto se lo ve charlando con el Sr. Pilatti, durante el paseo por el interior de
la fábrica. Luego también se nos mostró el taller de mantenimiento de
aeronaves que funciona en uno de los grandes hangares que en su momento
pertenecieron al establecimiento. Por lo menos para mi, fué muy curioso el
enterarme de los detalles de fabricación, como por ejemplo esos grandes moldes,
dentro de los cuales se colocaban y soldaban todos los tubos que conformarían
el fuselaje, para luego sacarlo armado por uno de los extremos. Es realmente una
pena que una fábrica del porte de esta esté actualmente cerrada.

Cuando llegamos de regreso al aeroclub, ya estaba el almuerzo listo para
sentarnos. Los dueños de casa tenían un evento social consistente en dar
cuenta de una sabrosa vaquillona deshuesada, al que había concurrido una
cantidad importante de gente, quienes disfrutaron el resto del domingo viendo
aeromodelismo, vuelos de bautismo y el autogiro de Pilatti en vuelo.
Estas son algunas escenas:

No quiero dejar de compartirles la satisfacción que siento por dos razones:
primero, por todos aquellos que confiaron en la reunión y se vinieron desde
lejos esperando poder ver algo interesante, y segundo, por aquellos que aún
teniendo que arrastrar el trailer por kilómetros, no lo dudaron y presentaron
sus proyectos para que todos pudiesen copiar y fotografiar a gusto.