Segundo Encuentro en Paraná (Entre Rios)
La reunión. realizada en Paraná, los dias 31 de Enero y 1 de Febrero de
2004 en las cómodas instalaciones del aeroclub, a cuyas autoridades les
quedamos profundamente agradecidos todos, fue un contínuo disfrutar del tema
que nos apasiona: volar con un aparato hecho por uno mismo.
Si bien hubo quienes llegaron temprano, la mayoría comenzamos a llegar
promediando la tarde del sábado. La presencia de Pilatti con su Apterix y los
preparativos de prevuelo, como la colocación del rotor y recorrida de control,
nos tuvo a todos super entretenidos y expectantes.
Fue una ocasión especial, ya que la mayoría de nosotros nos conocíamos a
través del correo electrónico, pero no personalmente, de modo que no faltaron
exclamaciones al conocer a que nombre pertenecía cada cara.
Si bien el tiempo estaba amenazante y hasta cayeron algunas gotas, no hubo
persona de entre los presentes que se moviese de frente al hangar donde estaban
teniendo lugar los preparativos, firmes con la esperanza de verlo volar.
Terminado el aprestamiento, parte hacia la pista... Imagínense... 100% de
rating

Y finalmente, luego de algunos escarceos con el continental que no quería
arrancar, el ruido de hélice se dejó sentir y pudimos verlo alejarse hasta la
cabecera y despegar. El piloto de pruebas, Tito Negrete, nos deleitó con
pasadas que nunca parecían ser suficientes: pasadas rasantes, otras altas, y el
gran final: una llegada a altura, luego un picado increíble para terminar
flotando a medio metro del piso con un breve carreteo que dejó el autogiro a
metros de nosotros... El aplauso surgió natural y fervoroso de las manos de
todos y cada uno de nosotros sintió tremendas ganas de correr a casa de
inmediato a ponernos a trabajar y poder hacer las mismas proezas.

Una vez detenido el rotor ninguno de nosotros quiso perderse detalles.
Incluso hubo quienes se lo probaron... Otros posaron a su lado, en fin el gusto
fue grande.
A media tarde también tuvimos la presencia de un simpático autogiro cuyo
diseño y manufactura no mostraban detalles dejados de lado. Pertenece a Rubén
Spengler. Construído enteramente con caño redondo de aluminio, y
equipado con un VW que arrancó a la primera movida de pala, fue para muchos de
nosotros un ejemplo de prolija mano de obra.
Lamentablemente, posiblemente debido a un problema con la puesta a punto del
rotor, no lo hemos podido ver volar en esa ocasión.
Continuación