El encuentro comenzó a la mañana del sábado, y poco a poco
fueron llegando las caras conocidas, y algunas nuevas que recibimos con mucha
alegría.
Habia cinco máquinas presentes, cuatro de ellas de tamaño
real y un autogiro RC que era una preciosura de trabajo, con todo lo necesario
para volar a corto plazo.
La maquina de los dueños de casa acaparó todas las miradas
desde el principio.
Se trata de un diseño propio del Sr. Muela, con un VW.

Al poco rato de haber llegado, la máquinas aparecían en una
fila por delante del hangar.Incluso había un "girito" RC, que puede
verse a la extrema derecha, mas allá del girobee.
Casi al mediodía Tito puso en marcha el Apterix, diseño del
Sr. Pilatti, y se llevó de inmediato la atención en cuerpo y alma de todos los
presentes, que a esa hora ya sumábamos mas de treinta.

Apenas sonó el motor, Tito lo llevó a cabecera y comenzó a
deleitarnos con el vuelo de esa ya querida aeronave. Desde luego, no quedó
ninguno de nosotros mirando a los demás autogiros. En ese momento podían
habernos robado el auto, que nadie lo habría notado... Todos mirábamos hacia
arriba.Tito hizo un par de pasadas, algunos aterrizajes para demostrar lo poco
que se requiere de pista, y otro grato acontecimiento sucedió... Alguien avisó:
¡ya están listos los choripanes! ... ¡y Tito se quedó solo atando las palas!
Como muchos de los que nos atendieron, el asador hizo su
trabajo de forma anónima, pero no por eso menos bien. Estaban deliciosos. ¡Gracias
también a vos, asador!

Fue un almuerzo "al paso", ya que la
mayoría de nosotros no abandonó su lugar excepto por un breve lapso, cuando se
sirvió una deliciosa picada de salame casero y queso. El resto del almuerzo lo
vivimos entre las naves disponibles para ver, y era grato ver los grupitos por
todo el predio, unos hablando de la mejor hélice, otros debatiendo sobre las
palas que mejor funcionarían, en fin cada cual se sacó las dudas que traía, y
a la vez hubo muchos que compartieron la información de que disponían.
Hubo momentos incluso algo cómicos, como cuando
un recién llegado, parándose frente a una de la máquinas exclamo sin poder
ocultar la satisfacción que sentía: ¡Al fin veo uno en vivo!.
Otra de las aeronaves que "hicieron
ruido" es la de Ales padre e hijo. Dotada de un poderoso Citroën 4
cilindros, suena como los dioses y sopla aún mejor. Con una hélice de madera y
un rotor también de madera hecho por ellos mismos, es una promesa de
"maquina en el aire" a muy corto plazo.

Llegaron con el giro en un ingenioso trailer que les permite
movilizarlo con el rotor colocado, lo cual ahorra mucho tiempo a la hora de los
preparativos para volar.La puesta en marcha fue rápida, unas vueltas de pala,
un poco de acelerador y ya oímos el firme sonido del citroën. Y de no haber
sido por los tacos, se le iba.

Enseguida Don Francisco estuvo carreteando, y las palas
tomaron velocidad. Una vez estacionado de frente al viento, no se querían
detener.

Alguien me agarró en esta extraña posición, cuando
intentaba abrocharme la tarjeta de identificación junto a mi giro.

Las cámaras no paraban de funcionar, sacando fotos de hasta
los rincones mas inalcanzables de cada proyecto. No importó tener que subirse a
una escalera para obtener el máximo detalle.

El cabezal le llamó la atención a varios por estar labrado
en una sola pieza. Ventajas de vivir en una ciudad muy industrial.
Y mientras iba terminando el día, todos nos fuimos arrimando
al cálido barcito, mate en mano y listos para una ronda de charlas que duraría
hasta pasada la medianoche, el sol se ponía de esta manera:

Atardecer en Morteros
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